miércoles, 27 de junio de 2012

Crónica periodística del Taller Flotante 5º entrega - por Claudio González

Mágicas, misteriosas y etéreas, las aves de las islas son un imán a los ojos
Si quisiéramos hacer un listado de cuántas y qué tipos de aves pueden verse en las islas, seguramente hasta el baquiano más conocedor del tema encontraría en cada revisión que le faltó incluir alguna especie
Victoria.- Una de las experiencias compartidas durante el Taller Flotante de Islas fue el avistamiento de pájaros.

Tal vez porque la ornitología, como muchas actividades recreativas, ha pasado de moda, tal vez porque la vida urbana nos obliga a mirar hacia el piso -una forma implícita de agachar la cabeza- hemos perdido cierta capacidad para dejarnos maravillar por el permanente espectáculo que brinda el cielo y la fauna que transita en él.
Incluso esta falta de habitualidad ha hecho que en más de una oportunidad algún fotógrafo aficionado que tomó sin darse cuenta algún ave a lo lejos, mientras tenía el foco apuntado a un camión del Dakar en su paso por Victoria, hiciera circular la fotografía como la imagen de un Ovni, antes que lo que realmente fue: un carancho.
En el taller, la excursión de avistaje de aves estuvo a cargo del especialista paceño Héctor González, quien dictó cátedra sobre la variedad y riqueza de la fauna aérea de la región.
Más allá de que los safaris fotográficos requieren, en muchos casos, de maquinarias complejas, también es cierto que quienes gustan de caminatas que no necesariamente tengan la dificultad de un trekking, pueden encontrar en esta geografía un singular cruce de placeres, realizando una recorrida y dejándose sorprender por la colorida y extraordinaria diversidad de criaturas que surcan los cielos isleros.
Claro está que no siempre se trata de un paso feliz y armónico. Basta ver cómo, por ejemplo, los teros atacan a los caranchos o a los aguiluchos cuando estos amanezan a sus crías, porque la naturaleza no sólo maravilla, sino también inspira, o debe inspirar, respeto.
Las fotografías que ilustran esta nota son de Maxi Guarú del Río, otro de los talleristas, integrante del grupo El Paraná no se Toca, y “kayakista de exploración”, como se define.
La mayor parte de estas fotografías no fueron tomadas en caminatas, sino en expediciones en kayaks, tal vez porque el río, los arroyos y los pájaros van de la mano, como hermanados en una identificación que el Uruguay adoptó, pero que le cabe también al Paraná.
Si algo caracteriza a la la naturaleza, es su capacidad de mostrarnos que nunca la conoceremos del todo









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